Sunday, January 02, 2011

A Primeira Presidenta do Brasil

La primera presidenta de Brasil



Sí, las mujeres pueden, asegura Rousseff tras confirmar su trinfo
Habrá un respeto irrestricto a la libertad de prensa y la más amplia libertad religiosa


Dilma Rousseff celebra su triunfo en la segunda vuelta electoral en BrasilFoto Ap


Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 1º de noviembre de 2010, p. 2
Sao Paulo, 31 de octubre. La hija de un comunista búlgaro, la guerrillera marxista, la joven torturada por la dictadura militar, la mujer que salvó al gabinete de Lula cuando hacía agua en medio de un escándalo de corrupción, la técnica dura cuyo paso nadie resiste, pero sobre todo la ahijada de Lula da Silva, Dilma Rousseff, es la primera presidenta de Brasil.

En su primer discurso, pronunciado en Brasilia ante cientos de seguidores, Rousseff subraya el hecho de que su país tenga por vez primera una mujer en la presidencia y se compromete a trabajar para que ese hecho deje de ser “inédito en Brasil.

La igualdad de oportunidades es un principio esencial de la democracia, sostiene, en un discurso emocionado, para luego añadir que espera que “los padres y madres puedan mirar a la cara de sus hijas y decir, ‘sí, las mujeres pueden’”.

Con 99.97 por ciento de los votos contados, Roussef se impone a su adversario, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con 55 millones 742 mil votos (56.05 por ciento). Serra obtiene 43 millones 705 mil (43.95 por ciento).

Cometí un error al decir que Serra tendría un final melancólico, dice Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula en asuntos internacionales y uno de los primeros en llegar a la celebración. Y con ironía agrega: Erré en la fecha: dije que sería el 3 de octubre, pero fue el 31.

Con su cómoda ventaja, Rousseff se da el lujo de tender la mano a sus adversarios, de ofrecer que habrá un respeto irrestricto a la libertad de prensa y la más amplia libertad religiosa, en referencia a dos de los temas que sirvieron de metralla a sus oponentes durante la campaña.

Pero más allá de esos mensajes conciliadores, la presidenta electa hace el discurso de la continuidad. Le interesa subrayar por encima de todo su compromiso con la estabilidad de la economía de Brasil. El pueblo no acepta más inflación ni que el gobierno gaste de más, dice.

Lo demás es repetir sus compromisos de campaña, especialmente en lo que hace al combate a la miseria. Reitera, así, que durante su gobierno será erradicada la miseria. No podemos descansar cuando vemos familias viviendo en las calles. La erradicación de la miseria es la meta y pido el apoyo de todos para llegar a superar ese abismo para ser una nación desarrollada. Vamos a mejorar el gasto público, pero sin afectar los programas sociales, los servicios esenciales y los planes de infraestructura.

Mientras la presidenta electa habla, millares de simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT), y de las otras nueve fuerzas políticas que apoyaron su candidatura, salen a las calles a festejar, con cohetes, silbatos y altavoces.

En Sao Paulo, varios miles desfilan en la avenida Paulista, y repiten sin cesar el grito que antes de esta campaña se dedicaba sólo al presidente Lula: Ole, ole, ola, Dil-ma, Dil-ma.

La emoción de este día se mezcla con la de la despedida de Lula, a cuya puerta tocaré cuando sea necesario, con la seguridad de que estará siempre abierta, dice Rousseff, con la voz quebrada y algunas lágrimas.

Muy activo en la campaña de su candidata, Lula le cede el espacio en la fiesta organizada por el PT. Este día es de ella, explica Gilberto Carvalho, jefe de gabinete de Lula. Pero en el el equipo de Rousseff informan que ella termina la jornada en el Palacio de Planalto, residencia del presidente.

Los resultados electorales revelan que la estrategia de José Serra funcionó parcialmente. En Sao Paulo, principal granero electoral del país (con 30 millones de votos), el candidato del PSDB aumentó su ventaja, respecto del primer turno, en poco más de un millón de votos. Pero no le alcanza, porque pierde Minas Gerais (14.5 millones de sufragios) y sobre todo porque no logra ningún avance en el norte y el noreste del país, donde la ventaja de Rousseff es mucho más amplia que en el resto del país.

En el estado de Bahía, que se encuentra entre los cinco más grandes en número de electores, Rousseff se lleva casi 71 por ciento de los votos. En Rio de Janeiro, otro de los cinco más importantes, la candidata se impone con 60.5 por ciento. En Rio Grande do Sul, donde Dilma hizo gran parte de su carrera política, Serra le gana por apenas un punto.

Con todo, los medios brasileños destacan que 52 por ciento de los electores serán gobernados, en el nivel estatal, por la oposición.

Derrotado en la presidencial, el PSDB gobernará, tras su victoria en ocho de los 27 estados, a 64.2 millones de electores, equivalentes a 47.5 por ciento. Si se suma su aliado, el partido Democrátas (DEM), la oposición en su conjunto gobernará a 52.3 por ciento de los electores.

El contrapeso, sin embargo, es que en la primera vuelta el PT y sus aliados obtuvieron cómodas ventajas en las cámaras de Senadores y Diputados, lo que permitirá a Rousseff impulsar reformas legislativas con mucha mayor facilidad de la que gozó Lula en sus ocho años de mandato.

Pese al apoyo mayoritario que tendrá Rousseff entre los gobiernos regionales, el PSDB de Serra será individualmente el partido con mayor número de gobernadores, con ocho, incluidos los de Sao Paulo y Minas Gerais, los dos mayores colegios electorales de Brasil.

El PSDB cuenta con los importantes gobiernos estatales de Sao Paulo (donde ya lleva 16 años en el poder) y Minas Gerais. En la primera ronda se había hecho también de los gobiernos de Paraná y Tocantins, y en esta segunda vuelta gana en Goias, Alagoas, Roraima y Pará. Con su aliado DEM suma 10 gubernaturas.

En tanto, los partidos de la alianza que llevó a Rousseff a la presidencia estarán al frente de 16 estados, puesto que el gobernador de Amazonas es apoyado por ambos bandos.

En esta segunda vuelta, el PT obtuvo otro triunfo importante, al ganar su candidato el distrito federal (Brasilia).

El Partido Movimiento Democrático Brasileño, lo más parecido al PRI que hay en Brasil y aliado del PT, se llevó cuatro estados en la primera vuelta y hoy obtiene uno más, sin contar su bancada mayoritaria en el Senado.

Una sorpresa fue el Partido Socialista Brasileño (PSB), aliado del PT, que gobernará seis estados. Su principal figura, Ciro Gomes, jugó durante muchos meses con ser el candidato de la coalición a la Presidencia, pero al final cedió y se incorporó a la campaña de Rousseff.

El PSB, que ya había elegido gobernadores con votaciones récord en la primera vuelta en Pernambuco, Espíritu Santo y Ceará, venció hoy en Amapá, Piauí y Paraíba.

El derechista y opositor DEM, del que Lula dijo debía ser erradicado de la política brasileña, se quedó con los gobiernos de Santa Catarina y Río Grande do Norte

Puentes dinamitados

José Serra, el candidato derrotado, insinúa que seguirá en la batalla política, pese a que incluso en las filas de su partido ya apuntan al senador Aécio Neves como el jefe natural de la oposición.

Vamos a dar nuestra contribución al país como partidos, individuos, parlamentarios y gobernadores. Por eso, ahora no les digo adiós, sino un hasta luego, dice Serra, quien ya para entonces ha llamado a Rousseff para felicitarla por su triunfo.

La misma Rousseff, en su primer discurso, tiende un puente que otros personajes influyentes no ven por ninguna parte. El gobierno de Lula se caracterizó por la intolerancia y el abuso del poder político. Espero que eso cambie, dice, por la mañana, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien acusa al PT y a Lula de ser dinamitadores de puentes.

Tampoco Lula es diplomático. Luego de votar en su casilla de Sao Bernardo do Campo, dice que ve empequeñecido a Serra luego de esta campaña.

Serra deja pasar el golpe, pero no así su candidato a vicepresidente, Antonio Indio da Costa, quien, siempre ocurrente, dice que Lula sale de la Presidencia “del tamaño de un playmobil”.

Fue su reaparición estelar, porque el candidato a vicepresidente prácticamente estaba fuera de la campaña, debido a sus constantes declaraciones del tipo de todo el mundo sabe que el PT está ligado a las FARC, ligado al narcotráfico.

Pero su joya fue contra Rousseff y supuestamente en favor de Serra: Para una atea debe ser duro tener un adversario que cayó del cielo.

A personajes como él se refiere Marco Aurelio García cuando dice que Serra hizo una campaña fundamentalista de la mano de lo peor en la política.

¿Por qué diablos ese Lula escogió a una mujer?

En la noche de su triunfo, la única mala noticia para Dilma Rousseff es que el abstencionismo supera al registrado en la primera vuelta (18.2 por ciento). En este segundo turno, 29 millones de electores no acudieron a las urnas, pese a que el voto es obligatorio. La cifra iguala a la registrada en la elección de 1998, cuando Cardoso fue electo presidente.

Pero quizá ese dato quede en el olvido y cuando se recuerde esta elección se acuda a unas frases que el presidente Lula pronunció en el primer mitin de la segunda vuelta, cuando pidió a los asistentes hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué diablos ese Lula, con tantos hombres a su alrededor, tantos hombres cerca de él la vida entera, fue a escoger a una mujer para ser presidente de la República? Yo podría haber escogido un diputado, un senador, un gobernador ¿Por qué fui a escoger a Dilma? Hoy estoy convencido que mi decisión fue correcta.

Las urnas, al menos, le dieron la razón.



La primera presidenta de Brasil
Tras ser encarcelada, acusada de subversión, no se doblegó

Rousseff, forjada en las luchas sociales, logró poner orden en el gabinete de Lula




Luiz Inacio Lula da Silva, al acudir a votar en Sao Paulo, se mostró seguro del triunfo del Partido del TrabajoFoto Ap

Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 1º de noviembre de 2010, p. 3
Sao Paulo, 31 de octubre. Los jóvenes del Partido Comunista de Brasil (PCB, pro chino) sólo leían a Mao. Los miembros de Acción Popular (AP, inspirada por teólogos de la liberación) se pasaban el día rezando. De modo que la joven estudiante, lectora voraz desde niña, no debió tener problemas para sumarse a un círculo de estudios donde se analizaban textos de Lenin, Marx, Rosa Luxemburgo y un poco de Trotsky. El grupo de Belo Horizonte, Minas Gerais, era parte de la Organización Revolucionaria Marxista Política Operaria (simplemente recordada como POLOP), el primer grupo en el cual militó la joven Dilma Rousseff, en plena dictadura militar.

Acaso le venía de familia. El comunista búlgaro Pétar Rusév cambió su nombre a Rousseff, pues el original resultaba impronunciable en portugués. En Belo Horizonte se casó con la maestra de escuela Dilma Jane Silva e hizo carrera como abogado e inversionista inmobiliario. Una de sus tres hijos es la ahora presidenta electa de Brasil, quien creció sin privaciones gracias a las inversiones inmobiliarias de su padre.

En un texto memorioso, Flavio Koutzii, quien también andaba en esos pasos, dice que POLOP era una agrupación menor pero de mucha influencia intelectual. Y da algunos nombres para apoyar su afirmación: Emir Sader, Ruy Mauro Marini y Teotónio dos Santos.

Las tesis del foquismo rompen pronto a POLOP y Dilma se halla del lado que se decide por la lucha armada contra la dictadura militar y da vida al Comando de Liberación Nacional (Colina), origen, a su vez, de la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-P).

En 1967, a los 19 años, Dilma se casa por lo civil con uno de sus compañeros de militancia, Cláudio Galeno de Magalhães Linhares. En el torbellino del adiestramiento militar y la clandestinidad, el matrimonio dura poco.

Los nombres de Dilma

A principios de diciembre de 1968, cuando la dictadura militar aprieta las tuercas de la represión, Rousseff entra a la clandestinidad.

El año siguiente es agitado en todos los sentidos. Dilma cambia de ciudad, de casa y de nombres. Se llama Luiza, Wanda, Marina, Estela, María y Lucía. Por entonces conoce a su segundo esposo, el abogado Carlos Araújo, quien le lleva diez años y pertenece a una familia comunista de Porto Alegre.

El año que vive en peligro termina el 16 de enero de 1970, cuando es apresada en el centro de Sao Paulo. Fui torturada física, síquica y moralmente durante 22 días, se lee en el acta de un interrogatorio de septiembre de aquel año, donde Rousseff niega sus supuestas declaraciones anteriores.

En la ficha policial de su captura, fechada el 30 de enero de 1970, la llaman la Juana de Arco de la subversión, aunque muchos creen que la frase sólo fue un intento del fiscal militar de lucirse con sus jefes.

Incluso por la edad. Dilma era una muchacha que apenas salía de la Universidad, piensa Raul Pont, uno de los dirigentes del ala izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) y también militante de Política Operaria en los sesenta.

En los archivos militares se dice que Rousseff asesoraba huelgas y dirigía asaltos bancarios, pero no se dice cuáles. Finalmente, es sentenciada a cuatro años de prisión por el delito genérico de subversión. De paso le cancelan sus derechos políticos, que no recobra hasta 1979, gracias a una ley de amnistía.

Al salir de prisión, Dilma se traslada a Porto Alegre, donde Raul Pont comparte cárcel con Carlos Araújo, con quien Dilma tuvo un matrimonio de 30 años y procreó a su única hija.

Ya fuera de prisión su marido, y mientras otros caminan hacia la construcción de lo que será el PT, Dilma, Carlos y otros compañeros creyeron que era mejor organizar a la gente a través del viejo laborismo de Leonel Brizola (Partido Democrático de los Trabajadores, PDT). Creían en la posibilidad de impulsar un nuevo partido, con la gran base que había dejado el laborismo acá.

La vida demostró que estábamos equivocados, ha dicho la ahora presidenta sobre esa decisión.

El grupo Porto Alegre

Formada como economista cepalina, talentosa estudiante y profesional, según la definen quienes la conocieron en aquellos años, Rousseff es funcionaria en algunos gobiernos locales del PDT.

En 1998, el PT gana el gobierno de Rio Grande do Sul, cuya capital es Porto Alegre. Entre sus aliados están los brizolistas, entre ellos Rousseff, con más experiencia de gobierno.

De modo que el gobernador Olivio Dutra, hasta entonces líder de trabajadores bancarios, la nombra secretaria de Energía y Minas. Salvamos al estado de un apagón, resume Dutra la gestión de ambos.

En 2001, a la mitad del gobierno de Dutra, una elección municipal rompe la alianza entre el PT y el PDT. El partido de Brizola decide separarse del gobierno, pero Rousseff y otros funcionarios se quedan. Meses más tarde, ella se afilia al PT.

No ha pasado mucho tiempo cuando Luiz Inacio Lula da Silva gana, en su cuarto intento, la Presidencia de Brasil. En ese 2002, el grupo de Porto Alegre la recomienda para formar parte del equipo de transición, porque no había gente del partido con experiencia acumulada en la cuestión energética, dice Pont. Y añade: A Lula le agradó mucho su capacidad de trabajo y la hizo ministra de Energía. De ahí salió para ser jefa de la Casa Civil (jefatura del gabinete presidencial).

Y de ahí a la candidatura y a la Presidencia, luego de haber diseñado y dirigido varios de los programas más importantes del gobierno de Lula y de haber, sobre todo, puesto orden en un gabinete que entró en crisis tras la salida del poderoso José Dirceu, según dicen dirigentes del PT.

Rousseff, al parecer, no olvida su origen y es agradecida. Hoy, antes de votar, desayuna con 200 dirigentes en Porto Alegre. La flanquean Olivio Dutra, Raul Pont y el actual gobernador Tarso Genro. Después visita a su hija y también va a la casa de su ex marido, Carlos Araújo, con quien mantiene una buena amistad.

El bordado y la presidenta

Hace 10 años, Cristina de Castro, su compañera en prisión, visitó Porto Alegre, donde entonces Rousseff era secretaria estatal de Energía. Se hospedó en casa de la ahora presidenta electa y dice haberse sorprendido al ver, al lado de la cama de Rousseff, un cesto de mimbre con trabajos de bordado sin terminar. No creyó que el tejido fuera de su amiga. Pero una mañana de sábado la miré riéndose frente a la televisión, mientras veía caricaturas y terminaba su bordado.

Ahora, como primera presidenta de Brasil, tendrá que bordar así de fino

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